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Hoy ha muerto en mis manos un ángel

(Escuchar esta música mientras se lee la entrada)

 Envuelto en el día a día, en las cosas cotidianas que tanta importancia damos a veces y que solemos tomarnoslas tan en serio (recuerdo la frase que dice “La vida es demasiado importante como para tomársela en serio”), me encontraba yo en la terraza de mi casa, cuando de repente
vi una pequeña criatura tiritando en una esquina, que físicamente podríamos decir que era un pájaro. Me resultó extraño verle allí plantado, normalmente observan desde lejos y al acercarte suelen levantar el vuelo (o como decía Viktor Schauberguer, son volados por el viento). Al acercarme pude apreciar que la criatura estaba en su fase final de su existencia en este plano material, y que no tenía fuerzas para moverse el pobrecito. ¿por qué estaba allí?¿por qué había elegido mi terraza para finalizar sus últimos minutos de existencia cuando tenía tanto campo alrededor y tantas otras casas? No lo sé todavía pero la cuestión es que estaba allí plantado, con los ojillos entreabiertos y con las plumas revueltas como si se acabara de levantar hace poco de la cama. Uno de mis perros se le acercó, el más pequeño que todavía está experimentando con todas las criaturas de este mundo, y le lamió con cariño, a lo que el pajarillo respondió con un extridente sonido, quizás gastando las pocas energías que todavía le quedaban. Mi mujer intentó darle un poquito de agua y de alpiste, pero el pobre angelito no tenía fuerzas ni siquiera para abrir su lindo piquito. Le metimos en una cajita de cartón, para que estuviera confortable en sus últimos momentos, y dentro de la casa ya que la mañana se había nublado y bajado ligeramente la temperatura. En esos momentos sentía que no podía hacer nada, intentaba pensar que simplemente estaba un poco enfermo y que se recuperaría, pero sabía en mi interior claramente que eran sus últimos momentos de vida y que no había nada que yo pudiera hacer más que estar a su lado dándole todo el amor y el cariño que pudiera. En esos momentos, mis preocupaciones laborales quedaron a un lado, totalmente minimizadas y relativizadas, y un sentimiento de presencia y de ser se adueñó de mí. En esos momentos lo más importante era esta pequeña criaturilla, que no sabía por qué había decidido caer a mis pies, pero que me tenía conmovido.
Pasados unos minutos, entré dentro de casa y me quedé a su lado acariciándole, estaba respirando cada vez más despacio, sus ojos estaban cerrados y una de sus alas estaba más extendida. Y pasó algo que creo que nunca podré olvidar y todavía me conmueve el recordarlo, el pajarillo giró su cabeza hacia mí y abrió los ojos como si me mirara fijamente, y un segundo después dejó de respirar.
Es increíble cómo una experiencia así te puede hacer sentir tantas cosas que se necesitarían tantas y tantas horas de explicación verbal, y quizás ni incluso eso valdría.
Cuando el anciano maya Don Alejandro, del que alguna vez he publicado alguna entrada, dice que para pasar estos años/meses del no tiempo necesitamos estar conectados con la naturaleza y que ella nos enseñará y nos protegerá de los cambios que se avecinan, creo que se refiere a pequeñas cosas como éstas. Son enseñanzas que no entran por la mente si no por el corazón, y que el ego queda literalmente desbordado y obedeciendo a nuestro ser más profundo, quien siente y actúa en total presencia y consciencia. Son experiencias tan delicadas como en los primeros momentos de la germinación de una semilla o el nacimiento de las hojas de los árboles, prácticamente imperceptibles por los sentidos y que se necesitan varios días para ver que algo está sucediendo. Experiencias totalmente incompatibles con el mundo creado por el hombre de estress, prisas, resultados inmediatos, competencia, división.
Sea lo que fuera el pajarillo, descanse en paz, o mejor dicho, feliz vuelta a su nuevo mundo, y gracias por regalarme tus últimos momentos. 

Un abrazo.

Mr D.

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2 Responses to Hoy ha muerto en mis manos un ángel

  1. Hola,
    Es increible como los animales son en el fondo nuestros grandes guias en este mundo mecanizado en el que vivimos. Y como sufren de nuestra ignorancia. Y como sufrimos de nuestra propia ignorancia. Siempre, si estamos lo suficientemente atentos, podemos comunicar con el reino animal, que es sabiduría.

    Creemos que los pajaros es algo adquirido, que siempre estarán y un día nos daremos cuenta que ya no hay pajaros. Y que será un mundo sin pajaros? sin delfines? Sin ballenas? Sin tortugas? Pues por desgracia es hacia este mundo que vamos andando, como si nada porque estamos ciegos.

    Un abrazo,

     
  2. Cleveland Dave says:

    Lydia, estoy totalmente de acuerdo contigo, tenemos mucho que aprender de los animales porque ellos están totalmente conectados con la naturaleza y con el orden natural. Yo hace casi 4 años que tengo perros, y tengo mucho que agredecerles, yo diría casi todo porque me guían en mis comportamientos diarios y me hacen ver comportamientos absurdos que hemos creado en este mundo "humano" (que tampoco hemos sido realmente nosotros, ya que nos han manipulado durante muchos miles de años). En definitiva, cuando veo lo que hacen mis perros (y otros animales como pájaros, gatos,…): dormir, observar, jugar y comer, me hace preguntarme en qué tipo de mundo vivimos los humanos obsesionados con trabajar y ganar dinero.

    Un abrazo.

     

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