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Centro de Madrid, zona policial. Reflexiones momento actual.

Siempre sacando el lado positivo de los acontecimientos, durante el día de ayer y de hoy en Madrid se está produciendo una concentración exagerada de policías, tanto nacionales como municipales. El lado positivo es que por fin el sistema se quita la careta y reconoce que no está para defender los intereses de la ciudadanía ni para dialogar, si no para ejecutar las ordenes que vienen de arriba, y que el pueblo sólo debe obedecer y callar. Viendo las imágenes del desalojo de la plaza de sol y de la toma de la misma por la policía da la sensación de estar en otro país, pero no, el país siempre ha sido el mismo, lo que pasa es que ahora se ve mejor el tipo de país real en el que vivimos.


Hace unos días, creo que el Tribunal Constitucional, declaró que no era inconstitucional desahuciar a una familia por no poder pagar la hipoteca con un banco. Por supuesto que todo el mundo puede entender que si a una persona le deben dinero, el deudor debe pagar y si no reponder con sus bienes. El problema aquí es que tratamos con sociendades o corporaciones, que tienen más protección ante la ley que las personas, y que las deudas contraídas son injustas debido a que los contratos firmados no son negociables por las personas, con clausulas que se podrían remontar a los momentos más esplendorosos de la esclavitud. Hablando el otro día con el director del banco donde tengo mi cuenta me decía que al fimar una hipoteca hay que negociar con el banco y si no levantarse de la mesa antes de firmar, a lo que solté una tremenda carcajada ya que no tenemos el más mínimo poder de negociación frente a un banco. Por tanto, cuando un tribunal de un país defiende a sociedades o corporaciones que están esclavizando literalmente a los ciudadanos, como está pasando actualmente con millones de familias, hay algo que no funciona y la gente empieza a no reconocer a ese tribunal.

Ahora mismo en Madrid se está produciendo un pulso muy fuerte entre el estado-dictadura en el que vivimos y el pueblo. El estado-dictadura está sacando a las calles a la policía para acallar cualquier intento de pulso, intentando que se produzca cualquier acción violenta para desligitimar a los que salgan a la calle y disolverlos sin contemplaciones. La gente tiene que estar muy consciente de lo que se juega y contra quien se lo juega, ha de liberarse de cualquier tipo de ideología que polarice para un lado o para otro, ni de izquierdas ni de derechas, ni de religiosidad ni de ateismo, etc. Todas las ideologías, todas, han sido creadas por los mismos que nos han tenido esclavizados durante muchos años, por tanto hay que conocerlas, estudiarlas si es el caso, pero dejarlas al margen, dado que en el momento actual en el que vivimos ya no las necesitamos. Un ejemplo de una persona que tenía todo ésto muy claro era el señor Mohandas Gandhi, que a pesar de haber ejercido la desobediencia civil que tanto molesta al sistema, nunca defendió la violencia. Por tanto, creo que esta via abre un camino que impide la esclavización del individuo por parte del estado. Nadie puede obligarnos a hacer algo que no queremos, nadie. La libertad nacemos con ella, nadie nos la da.
Parece que el caos que ya lleva tiempo reinando se está acrecentando esta semana, y se empieza a producir de una forma sincrónica en distintos terrenos. Al del tipo social con el desalojo de sol tenemos que añadir al del tipo económico con las noticias del empeoramiento de la prima de riesgo española, ahora mismo en los 400 puntos. Recuerdo hace unos meses, cuando la prima estaba en los 250-280, que los economistas comentaban que si superaba los 300 el estado estaba en banca rota, pues bien, ya hemos superado esa situación con creces. No hace falta que lo veamos en una noticia de un telediario o en un peridódico, probablemente ya haya sucedido.
Otro terreno en el que aumenta el caos de forma sincrónica es a nivel personal. No olvidemos que lo que está sucediendo, aunque nos parezca tremendamente absurdo, es algo que hemos elegido vivir y que además nos va a ayudar a crecer, y yo diría a curarnos, ya que estamos tremendamente enfermos. Recuerdo ahora cuando aprendí que la enfermedad era el proceso de sanación, pero que mucho antes ya estábamos enfermos pero no lo habíamos detectado. Ahora mismo ocurre exactamente igual, la humanidad ha estado profundamente enferma desde hace muchos años, sin embargo ahora estamos notándolo al ver los síntomas externos de la enfermedad. Todos estamos curándonos, pero primero debemos reconocer que estamos enfermos y cambiar nuestros hábitos, solo así lograremos superar estos momentos de gran caos existente. Uno de los procesos de sanación que se está produciendo es el de la caída del ego, algo que para los que estén mejor adaptados a la sociedad les va a resultar muy difícil de digerir. La sociedad en la que vivimos es tremendamente egoica, por lo que la misma sociedad se está literalmente desmoronando, y con ella todos los que se aferren al ego. Es por eso que a veces nos sentimos tan vacíos y que nada nos llena, y queremos aferrarnos a cualquier nueva ideología. Ante estas situaciones, a lo único a lo que nos podemos aferrar es a lo que hay dentro de nosotros, aquello que sabe lo que hacer en cada situación porque está conectado con el universo, aquello que no necesita nada porque simplemte “es”, y con eso lo tiene todo. Pero para poder llegar a estar en contacto con este ser interno nuestro debemos, como decía el iluminado Jesús y muchos otros, hacernos niños, debemos saber escuchar a aquellos que consideramos inferiores a nosotros o analfabetos, debemos saber reconocer que nos han engañado y desaprender todo lo que nos han enseñado. Total nada.

Un abrazo.

Mr D.

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