Abraza un árbol y mejora tu salud – Embrace a tree and improve your health

 Aprovechando la noticia aparecida hace poco de que se ha probado científicamente que abrazar a un árbol no sólo mejora la salud sino que cura enfermedades concretas (ver notica en español aquí y en inglés aquí), vamos a hablar un poquito sobre estos encantadores seres. Primeramente decir que la noticia era algo que muchos ya dábamos por hecho, sin necesidad de probarlo científicamente. Cuantos de nosotros de pequeños, cuando viviamos en una gran ciudad y nos encontrábamos enfermos, el simple hecho de subir a la montaña una mañana nos hacía recuperarnos casi completamente de manera milagrosa.
Ya Rudolf Steiner, el padre de la agricultura biodinámica, tan famosa y tan demandada hoy en día, y de otros movimientos menos transparentes como la Sociedad Teosófica, comentaba en uno de sus libros sobre la importancia del ambiente en el que vivimos ya que la alimentación depende realmente de ello. Es decir, que si vives cerca de los árboles, al lado de la montaña, te estás alimentando realmente de éso aunque estés comiendo otras cosas en las comidas. Por supuesto que todo lo que ingerimos alimenta, pero él hablaba también de lo que veíamos y estábamos rodeados como parte de lo que nuestro cuerpo absorve. Aquí podríamos derivar el tema a hablar de tanta gente actualmente y en el pasado en el mundo que sobrevive sin comer y muchos sin incluso beber. Ante la pregunta que el otro día me hacía una amiga de por qué entonces, si se puede vivir sin comer, se muere tanta gente en áfrica y otros países de hambre, le comentaba que si nos fijamos suele suceder en lugares desérticos y sin vegetación, por lo que la teoría de Steiner me parece correcta (a lo que hay que añadir el factor sicológico de haber sido educados en la idea de que si no comes te mueres). 
Viktor Schauberguer

Si hablamos de los árboles hay un científico muy admirado por mí que no podemos dejar pasar por alto y es Viktor Schauberguer. Viktor es alguien a quien he tenido mucho cariño desde que conocí de su existencia, y a medida que iba leyendo sus publicaciones y libros iba admirando cada vez más. Lo que más me entusiasmaba de sus escritos, sobretodo cuando habla del agua (fue el descubridor de los motores de turbinas), es que decía que el agua tiene consciencia y que por eso al mirarla te quedas como en hipnosis (cuando estamos en el mar, por ejemplo) y que él al mirar el agua ésta le transmitía la información que luego él publicaba. Decía que pasaba lo mismo con el fuego. En fin, no pararíamos nunca de hablar de este olvidado genio, pero a lo que quería llegar era a su planteamiento de la función de los árboles. Los árboles son como imanes orgánicos,  dentro de su teoría de biomagnetismo, con sus líneas de campo y todo como un imán inorgánico de los que se fabrican de ferrita u otros materiales. Los árboles son imanes de la naturaleza. En la siguiente figura podemos ver las líneas de campo de un árbol, dentro de una de las ilustraciones que aparecen en el libro Living Energies de Callun Goat en el que se habla de la obra de Viktor Schauberguer. Recomiendo encarecidamente su lectura (si no lo tenéis enviarme un email y os lo envío)

 

Además, según Viktor los árboles que viven a mayor altura son más alargados, y los que viven en alturas inferiores con más anchos, de tal forma que si partimos de un árbol muy ancho a uno muy fino, la curva que obetenemos es una hipérbola, una de las curvas características de la naturaleza (como la espiral por ejemplo en los tornados). También tiene mucho que ver la parte de luz que absorven a esa altura, que va desde el infrarojo al ultravioleta, depende de la altura. En fin, para nota su desarrollo. En la siguiente figura se puede ver la ilustración en el mismo

Por tanto, lo que realmente cura de los árboles es la presencia, ya que son potentes imanes biomagnéticos, es decir, naturales, sin contar con la cantidad de oxígeno que desprenden.  

Desde aquí, toda mi gratitud para nuestros amados hermanos los árboles, que nos enseñan día a día la importancia de lo que ellos hacen, simplemente SER.


Un abrazo.

Mr D.

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Científicamente probado: Abrazar árboles mejora tu salud

 La idea de abrazar un árbol proviene de la generación hippie, y fue denostada por esa razón. Sin embargo, hoy se demuestra su validez científica. Contrariamente a la creencia popular, tocar un árbol te hace más saludable. De hecho, ni siquiera tenés que tocar el árbol para mejorar tu salud. Vivir en un bosque surte el mismo efecto.
En el libro Cegados por la ciencia, ( www.blindedbyscience.co.uk ), que fue publicado recientemente, su autor Matthew Silverstone demuestra científicamente que los árboles mejoran muchos problemas de salud tales como: enfermedades mentales, Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), niveles de concentración, tiempos de reacción, depresión, y la capacidad para aliviar dolores de cabeza.

      Existen innumerables estudios demostrando que la interacción con las plantas produce en los niños importantes efectos psicológicos y fisiológicos, en términos de su salud y bienestar. Estos estudios revelan que los niños desarrollan una mejor función cognitiva y emocional en entornos verdes y que emplean juegos más creativo en áreas verdes.

Los hippies no estaban equivocados, ni tampoco la pelicula Avatar de James Cameron.

      Un extenso informe de salud pública, cuya investigación se centró en la asociación entre los espacios verdes y la salud mental, concluyó que «el acceso a la naturaleza puede contribuir significativamente a nuestro capital mental y bienestar».

      Entonces, ¿por qué la naturaleza causa estos significativos efectos? Hasta ahora se había pensado que los espacios verdes producen bienestar solo por ser espacios verdes, y sin dar explicaciones.

       Sin embargo, Mateo Silverstone, muestra que esa idea no tiene nada que ver con la realidad. El experto ha demostrado científicamente que existen propiedades vibracionales en los árboles y plantas, las cuales benefician nuestra salud, y que esa «energia curadora» no proviene de los espacios verdes «porque si».

       La respuesta a cómo las plantas y los árboles nos afectan fisiológicamente resulta ser muy simple. Todo tiene que ver con el hecho de que todo vibra, y que las vibraciones afectan los diferentes comportamientos biológicos. Se ha demostrado que si una persona bebe un vaso de agua tratada con una vibración de 10Hz sus tasas de coagulación sanguínea cambian inmediatamente al ingerirla. Es lo mismo que ocurre al tocar un árbol, su patrón vibracional diferente afectará diversos comportamientos biológicos dentro de nuestro cuerpo.

       La idea de las vibraciones cuenta con el respaldo de cientos de estudios científicos que presentan pruebas contundentes. Abrazar un árbol no es «una idea loca». No sólo es bueno para nuestra salud, sino que además podría ahorrar al Gobierno de un montón de dinero.

       Los laboratorios que ofrecen alternativas químicas podrían perder beneficios económicos ya que existe un tratamiento natural y gratuito para muchas dolencias que ellos afirman tratar. artificialmente.

       Un informe concluye lo siguiente: «Absolutamente: Los espacios verdes pueden ser tan eficaces como muchos medicamentos recetados para el tratamiento de algunas formas de enfermedades mentales».

       ¿No sería bueno saber que de ahora en más los médicos que tratan algunos tipos de enfermedades comiencen a sugerir un paseo por el parque en lugar de un paquete de pastillas?

Aimee Rice
BWN Patagonia

Tree Hugging Now Scientifically Proven To Improve Health Issues

(NaturalNews) Tree hugging, that much maligned hippy generation idea, has now been shown to have scientific validity after all. Contrary to popular belief, touching a tree does make you healthier. In fact you don’t even have to touch the tree to get better, just being within its vicinity has the same effect.

In a recently published book, Blinded by Science, (www.blindedbyscience.co.uk) the author Matthew Silverstone, proves scientifically that trees improve many health issues such as; mental illnesses, Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD), concentration levels, reaction times, depression and the ability to alleviate headaches.
Countless studies have shown that children show significant psychological and physiological effects in terms of their health and well being when they interact with plants. They demonstrate that children function better cognitively and emotionally in green environments and have more creative play in green areas.
A large public health report that investigated the association between green spaces and mental health concluded that “access to nature can significantly contribute to our mental capital and wellbeing”.
So what is it about nature that can have these significant effects? Up until now it has been thought to be the open green spaces that cause this effect. However, Matthew Silverstone, shows that it is nothing to do with this by proving scientifically that it is the vibrational properties of trees and plants that give us the health benefits and not the open green spaces.
The answer to how plants and trees affect us physiologically turns out to be very simple. It is all to do with the fact that everything vibrates, and different vibrations affect biological behaviours. It has been proven that if you drink a glass of water that has been treated with a 10Hz vibration your blood coagulation rates will change immediately on ingesting the treated water. It is the same with trees, when touching a tree its different vibrational pattern will affect various biological behaviours within your body.
This vibrational idea is backed up throughout the book by hundreds of scientific studies to provide overwhelming proof that tree hugging after all is not such a crazy idea. Not only is it good for our health but it can also save the Government a lot of money by offering an alternative form of treatment that is free.
One report concluded with the following: “safe, green spaces may be as effective as prescription drugs in treating some forms of mental illnesses”.
Wouldn’t it be nice to hear from now on that doctors treat some forms of illnesses by suggesting a walk in the park rather than taking a packet full of pills.