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Machupicchu, Wainapicchu, Intipunku, Ollantaytambo

Antes del viaje a los territorios sagrados de Colombia, dentro de los viajes que organiza Origen, decidí pasarme por Perú a conocer también los territorios sagrados de este país. Ahora mismo me encuentro en Machupicchu, territorio ancestral Inca, y aunque nunca había pensado en visitar este país, la verdad es que me estoy encontrando con uno de los países más fantásticos que he visitado. Cusco no es una ciudad extremadamente bella, sin embargo existe un pueblito dentro del valle sagrado llamado Ollantaytambo que es una auténtica maravilla. Nada más entrar se puede sentir una energía especial, estando rodeado de montañas, y la amabilidad y sencillez de la gente contribuye enormemente a crear este ambiente de paz y conexión con la madre tierra. Como suele suceder al viajar a estos países de américa la población se encuentra muy bien distribuida por edades, abundando las edades más jóvenes, al contrario de lo que sucede en los países más “desarrollados”, que quizás ahora deberíamos llamar “más endeudados”. De Machupicchu poco quiero decir, dado que es un lugar tan turístico que entrando en Internet se pueden leer infinidad de historias sobre este asentamiento tan espectacular.

No puede subir Wainapicchu porque sólo hay dos entradas, la de la 7:00 y la de la 10:00 con un máximo de 400 personas por día. Subí el camino del inca hasta llegar a la cima, Intipunku, desde donde se puede ver la vista que aparece en la foto. La energía que se respira en los lugares donde no hay mucha afluencia de turistas es espectacular, y aunque lógicamente es uno de los lugares más turísticos del Perú y tienes que pagar por todos los lados, es muy recomendable visitarlo. En mi caso personal, es un reencuentro entre mis antepasados que llegaron a estos lugares con intenciones muy reptilianas provenientes de las órdenes de la corona, intenciones de esclavización, y las gentes de estos lugares descendientes de aquellos que sufrieron los horrores de las ambiciones de las coronas europeas, que como digo ejecutaron las posibles órdenes reptilianas. En lo que a mí respecta, y con la responsabilidad de mis ancestros, vengo con una actitud de reconciliación y de pedir perdón en la parte que me corresponde. Ahora es tiempo de reconciliación, es tiempo de entender por qué sucedió lo que sucedió, y de unir el norte con el sur, parte izquierda con parte derecha, mente con corazón, mundo “endeudado” con mundo indígena y entre todos crear el nuevo hombre que está naciendo.

Un abrazo.

Mr D.

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