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21 de diciembre del 2012

Pues llegó el 21 de diciembre, por fin, y cómo esperábamos no ha pasado nada extraordinario. Está siendo una día maravilloso en el que la energía aumenta, aunque como ya estamos acostumbrados en éstos días pasados, semanas, meses, quizás hoy pudiéramos esperar un aumento mayor, algo distinto, pero sigue todo a su ritmo. Digo maravilloso, porque la nueva era tiene la puerta ya entreabierta, y todo lo que ello conlleva, en caída paulatina de viejos paradigmas, formas de creencias, masculinidad decreciente frente a un aumento de femeneidad, caída a un segundo ( o tercer, o cuarto,…) plano del ego del ser humano, en definitiva, aprender a vivir en un sistema nuevo, algo que nos sorprende y nos desborda. Somos como niños empezando a vivir en un nuevo mundo. Hoy en la mayoría de las televisiones aparecía el típico comentario de que finalmente no ha ocurrido nada, y los periodistas de las noticias lo decían con una sonrisa de oreja a oreja, era como si se sintieran aliviados de que el sistema siga funcionando y que no haya sucedido nada. Lógicamente, estas noticias acaban llevando a mucha de la gente que las escucha a la conclusión de que una vez más las profecías estaban equivocadas, y todo ha sido un montaje y una conspiración que finalmente se ha desmontado. Una parte de ti quiere enfurecer, pero claro, esa parte es la egoica, ya que el cambio no va para nada por ahí. Hay otra parte de ti, una vez que te das cuenta de ese ligero cabreo que te empieza a recorrer el cuerpo, que empieza a sonreir de oreja a oreja, con una sonrisa distinta a la de los presentadores de las noticias anteriores, porque no espera nada, no se siente ganadora ni perdedora, simplemente observa y disfruta del momento presente. Esa parte que sonríe sabe que las cosas están funcionando y que se mueven en otro plano distinto al del ego, sabe que aunque en apariencia no ha pasado nada, en contenido ya lleva pasando mucho, y las cosas no volverán a ser lo que eran. Esa parte se ríe de la parte egoica, pero a su vez la ama profundamente porque la comprende y sabe lo enormemente manipulada que ha estado, por lo que la deja estar sabiendo que está viviendo sus últimas horas. El cambio es imparable, y no necesitamos ni que haya grandes terremotos, ni grandes volcanes, ni un giro radical de los ejes de la tierra, ni el impacto de un meteorito ni tampoco una invasión alienígena, para saber que algo gordo lleva cociéndose desde hace tiempo. El cambio es en otro plano, y en el plano físico probablemente a cada persona le vaya a afectar de una u otra forma más o menos dramática, pero no necesitamos un cambio dramático generalizado, por más que intenten sacar películas de invasiones de extraterrestres hostiles, impactos de meteoritos, colapsos económicos, zombies o de grandes desastres naturales. Cada vez hay más gente despierta y sabe que no está todo decidido en el futuro y que depende de lo que la mayoría seamos capaces de creer y de crear. Creemos lo que soñemos, lo que visualicemos, lo que hasta hace poco parecía imposible, es el momento de materializar la utopía.

Mañana, 22 de diciembre a las 11:11, comienza la nueva era.

 

Un abrazo.

 

Mr D.

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One Response to 21 de diciembre del 2012

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