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Elecciones en Venezuela – 14 abril 2013

Hoy, 14 de abril, es día de jornada electoral en Venezuela. Estos días he estado viendo bastante las televisiones venezolanas, donde aparecían los mítines electorales de los aspirantes a presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Acostumbrado a la televisión española, en plena decadencia, tengo que decir que me he aficionado bastante a ver en concreto TeleSur, donde por supuesto tiene mayor tendencia hacia el líder chavista Nicolás Maduro. He visto algunos de sus mítines, y echo de menos en España que un político se oriente más hacia al pueblo como lo hace Maduro, al que como a su antecesor, Hugo Chávez, tachan de populista intentando descalificarle, cuando si populista es orientarse al pueblo, benditos sean los políticos populistas. En estos momentos, de auténtica zozobra del sistema occidental económico, financiero y de valores en Europa, echamos de menos este tipo de líderes, orientados al pueblo y no a la banca y otros grupos de influencia. Es por ello, que según mi opinión, en Venezuela lo que hoy se juega es mucho más que unas elecciones, y no solo afecta a Venezuela el resultado sino a gran parte del mundo. Hay mucha gente con el foco puesto en Venezuela, unos porque tienen depositada una parte de sus esperanzas en la continuación del gran cambio que ha supuesto el paso de Hugo Chávez, y otros porque desean que se produzca un cambio de timón radical en el país para que vuelva a ser controlado por estados unidos como sucedía antes de Hugo Chávez. Es por ésto que están intentando desestabilizar el país mediante diferentes acciones, como por ejemplo la introducción de mercenarios procedentes de otros países, en concreto capturaron a dos personas colombianas que incluso iban vestidas con el uniforme militar de las fuerzas armadas bolivarianas. También se han denunciado injerencias del exterior, como por ejemplo las intercepciones de llamadas de móvil entre un político de El Salvador que salieron a la luz, donde, supuestamente, el citado político hablaba abiertamente de interferir en la elecciones venezolanas, aunque el político desmintiera que ésa fuera su voz, negándolo todo.  También, al comienzo de la campaña electoral, se produjeron cortes de electricidad que el gobierno venezolano catalogó como sabotajes de grupos externos, también salvadoreños. La cosa no acaba ahí, y aunque el lector tendrá que valorar si las citadas acusaciones tienen suficientes indicios de veracidad o no, el líder opositor Capriles, ante la insistencia de Maduro de que firmara un documento ante la autoridad electoral de Venezuela en que se comprometía a aceptar los resultados de las elecciones, se negó a firmarlo, además haciendo comentarios a lo largo de toda la campaña cuestionando la legitimidad de la autoridad electoral, CNE (Consejo Nacional Electoral). Si todo ésto fuera poco, hay que sumar que en los días de la campaña, en Argentina, hubo una reunión del I Foro FAES para américa latina, en el que el pequeño dictador, Jose María Aznar, Aznarín como le llamo yo de forma jocosa, fue a exportar sus ideas políticas liberales de su fundación a latinoamérica. Alguien podría pensar que me decanto demasiado políticamente hablando de esa forma de un ex presidente español, pero es que alguien que da seminarios con el título “como lograr que la gente haga lo que no quiere” o algo similar, o apoyar militarmente la intervención de España en la invasión del Irak en el 2003 con más del 80 % de la población en contra, es hacer méritos para dicho apelativo. Como digo, qué casualidad que justo en los días de la campaña electoral se organizara este foro, donde se intenta aglutinar a partidos políticos cercanos al neoliberalismo, lo de derecha o izquierda creo que cada vez importa menos, aunque lógicamente son de derecha.

Dicho todo ésto, doy mi opinión personal. Creo que se juega mucho, mucho, mucho en el mundo con lo que suceda hoy en Venezuela y los posibles escenarios, no solamente desde un punto de vista estratégico geopolítico, sino desde un punto de vista moralizador o desmoralizador. La duda no es si vencerá  Nicolás Maduro, como parece ser que va a suceder, ya que hace sólo unos meses ganó Chávez por abrumadora mayoría,  sino por qué porcentaje de votos. Pero una vez que se sepan los resultados, habrá que ver la reacción del opositor, Henrique Capriles, ya que no ha afirmado con rotundidad que respetará los resultados de las elecciones, por lo que los rumores de que pudiera haber un intento de sublevación posterior es un escenario perfectamente posible. Imagino la cantidad de agencias de inteligencia y grupos que habrá en estos momentos intentando cualquier movimiento que pueda quitar del poder al movimiento bolivariano de Chávez. Ya se intentó en el 2002, el 11 de abril, precisamente hoy se cumple el aniversario del día en que fue liberado Chávez de su secuestro, el 14 de abril, por lo que no sería de extrañar que se volviera a intentar algo similar. Ahora mismo Venezuela es de los pocos países que gracias al movimiento bolivariano está siendo capaz de enfrentarse a estados unidos y al neoliberalismo más salvaje, obteniendo resultados económicos y sociales en el país que no son suficientemente difundidos, a mi entender, ya que cuestionarían gran parte del sistema mayoritario en el mundo. La derrota de Maduro, aunque sea de forma extraoficial (ya se buscarían los medios para justificarlo) no sería sólo una derrota para la gran mayoría de la gente en Venezuela, sino para gran parte del mundo que está observando y que cree que existen sistemas alternativos para salir del sistema mayoritario, como es el bolivariano. No digo que sea el sistema perfecto, no digo que sea mi sistema, sólo digo que si la mayoría de los venezolanos creen en él y aman profundamente al padre del movimiento, Hugo Chávez, que dio su vida por ese pueblo, lo menos que se puede hacer desde el exterior es respetarles y mucho menos entrometerse para desestabilizarlos. Espero y deseo que el sistema bolivariano de Venezuela tenga larga vida, y le deseo todo lo mejor porque creo que es una de las piezas para articular este gran cambio de era en el que estamos inmersos. También espero que sea capaz de cambiar y adaptarse a las grandes exigencias que tiene este gran cambio y que no quede anclado en la definición de un sistema socialista, palabra que para muchos españoles, entre los que me incluyo, suena muy mal debido a la experiencia que hemos tenido con el partido PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

Un abrazo.

Mr D

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