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Homo Computeritatis

homo computeritatisQuería compartir con vosotros una reflexión a cerca del tipo de ser humano que se está creando, y digo bien lo de que se está creando ya que no creo que el ser humano lo esté eligiendo conscientemente. Hablo de la necesidad creada de estar delante de una pantalla, sea ésta de mayor o menor tamaño, aunque cada vez parece que la tecnología nos lleva a utilizar pantallas cada vez menores y más cerca de cada persona. Todo empezó con el invento del cine, donde se proyectaba sobre una gran pantalla un conjunto de imágenes que convenientemente cambiadas daban la sensación de movimiento. Fue la primera vez que se proyectaba una realidad virtual y se conseguía que las personas desconectaran de la realidad “real”, valga la redundancia, creándose una realidad virtual. Pero el invento de la televisión fue aún más explosivo, el cine necesitaba de pantallas grandes ubicadas en sitios particulares donde se reunían decenas o centenares de personas, mientras que la televisión permitía una pantalla más pequeña que podía ubicarse en un cuarto dentro de cada casa. Recuerdo cuando mi padre me contaba la primera televisión que llegó a su pueblo, decenas de personas agolpadas en un cuarto viendo literalmente hipnotizadas cualquier contenido que se retransmitía, porque a diferencia del cine, la televisión permitía transmitir la información al receptor a través de las llamadas ondas hertzianas que iban por el aire. Lo que poca gente sabe, sin embargo, es que la pantalla de televisión inicial se utilizaba por algunos grupos espiritistas e incluso satanistas para contactar con el más allá, gente como Alliester Crowley. Eso fue en sus primeros orígenes, antes de que se comercializara de forma masiva y se crearan redes de radiodifusión, convirtiéndose en un electrodoméstico imprescindible en cada casa a finales del siglo XX. La invención del ordenador y posteriormente la de Internet fue algo decisivo para aumentar el número de horas de exposición a una pantalla del ser humano, en este caso el propio usuario puede interactuar con el dispositivo al contrario de la televisión donde el espectador simplemente escucha y ve. La pantalla se reduce respecto a la televisión, que por el contrario se va haciendo más grande, e incluso se reduce aún más con los ordenador portátiles. Luego se produce el auge de la telefonía móvil, aparatos que inicialmente son utilizados como simples teléfonos, para ir evolucionando a utilizarse para todo, esto es: teléfonos, video teléfonos, enviar mensajes de texto (SMS), emails, mensajería instantánea, navegación por internet, ver videos, ver televisión, despertador, calculadora, cámara de fotos, cámara de video, aplicaciones personalizadas, acceso a redes sociales, localización,… Mientras que unos dispositivos evolucionan a pantallas más grandes, como el teléfono móvil, televisión, otros dispositivos se van haciendo más pequeños como las tabletas. Las personas más adictas a la última tecnología se encuentran ente el dilema de ¿cuál dispositivo utilizar en un momento dado?, como le sucedió en un viaje de avión a la persona que se sentaba a mi lado. Encima de la mesita de viaje tenía un portátil, un teléfono de última generación y una tableta. Sus manos dudaban a qué dispositivo tocar y para qué fin, ya que sus funciones y utilidades se encuentran ya muy solapadas en todos ellos. Eso sí, justo encima de la mesita existía una pantalla de televisión, por lo que en un mismo instante la persona disponía de cuatro pantallas en las que fijar su atención, ¿se puede crear algo más perfecto para evitar que nuestra atención vaya a la realidad presente? ¿se puede crear una Matrix más perfecta? Hay que reconocer que no, ya que incluso es demanda por la gente. No hace falta meter a las personas en unos recipientes de líquido conectados con tubos, simplemente hay que conectarlos con los dispositivos adecuados y que ellos mismos los demanden. La conexión sucede sobretodo con aplicaciones de mensajería instantánea, que requieren atención prácticamente permanente al dispositivo, lo que produce una mayor desconexión de la realidad presente. Cada vez es más el número de lucecitas y timbres que pueden aparecer en el dispositivo móvil y que requieren de nuestra atención: alarma despertador, recordatorio, distintas cuentas de emails, distintos mensajes de programas de mensajería instantánea (Whatsupp, Telegram, Hangouts, Facebook, …), llamadas de teléfono,… por lo que el tiempo de atención se propolonga incluso hasta en la noche si no lo desconectamos.
Es por ello que el título de este artículo no es para nada descabellado, se está literalmente creando otro tipo de ser humano, porque toda esta tecnología no se queda en los adultos, se migra a los colegios para que las nuevas generaciones la utilicen como tecnología ya madura. Y ni siquiera estamos considerando los efectos físicos para la salud de la tecnología inalámbrica que se utiliza, ampliamente tratado en otros artículos. Pero lo que parece esperarnos, si no somos capaces de analizar responsablemente lo que se nos está poniendo delante, es tecnología cada vez más cercana a nuestro cuerpo, es decir, conexión a la Matrix 24x7x365 días, dicho de otra forma, conexión permanente. Estamos hablando de implantes más o menos internos a nuestro organismo. Desde gafas donde ya tenemos la pantalla de un dispositivo de forma permanente, algo que como sabemos ya existe, hasta posibles implantes internos en nuestro cuerpo con cirugía. Todo esto ya es posible tecnológicamente hablando desde hace muchos años, sólo falta lo más importante, que tú lo demandes. Vuelve a ver la película Matrix y verás que el Homo Computeritatis no está tan lejos de aquella situación de película.

Un abrazo.

Mr D

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